domingo, 6 de septiembre de 2015

Ninfas


En la mitología griega, una ninfa es una deidad menor femenina típicamente asociada a un lugar natural concreto, como puede ser un manantial, un arroyo, un monte o una arboleda. Pero a diferencia de los dioses, las ninfas suelen considerarse espíritus divinos que animan la naturaleza amando, cantando y bailando.



Antiguamente, varias civilizaciones como la romana, griega o celta, adoraban y hacían poemas sobre estas doncellas que habitaban y vigilaban la naturaleza. Pero no solo se las atribuían a esto, también representaban distintos estados de ánimo que experimentamos las personas, como terror, alegría, paz o soledad. Muchas de estas ninfas presidían sobre las aguas o las fuentes, creyéndose que inspiraban a quienes bebían de ellas, por lo que se pensaba que las propias ninfas estaban dotadas de poderes proféticos y los inspiraban a los hombres para luego convertirlos en poetas.

Hay muchos tipos de ninfas, como las Oceánides, que son consideradas hijas de Océano y atormentaban a los navegantes; o las Náyades, diosas del agua dulce. Las Oréades, ninfas de las montañas y grutas; y las Napéas, que asustaban a los viajeros solitarios en los bosques o selvas. También estaban las Dríadas, ninfas de los árboles, que se creían que morían junto a los árboles en los que vivían y con los que habían llegado a existir. 

Pero las que más me llamaron la atención eras las Hespérides, las ninfas del atardecer.

Estas, cuidaban un maravilloso jardín en un lejano rincón del occidente: eJardín de las Hespérides, que era el huerto de Hera, donde había un único árbol que daba manzanas doradas que proporcionaban la inmortalidad.  A las Hespérides se les encomendó la tarea de cuidar de la arboleda junto a un dragón de cien cabezas llamado Ladón.

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